Lara Gago
Lara Gago

Licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid. Socia fundadora de GAIA Abogados

Incapacitar a una persona. Quién puede y cómo se hace

En el momento en que se nos plantea una situación familiar en que un familiar mayor, alcohólico, con una enfermedad mental, drogadicta, etc. deja de poder administrar su vida y sus bienes de una forma normal, nos viene a la cabeza el incapacitar a esa persona. Pero¿cuál es el proceso?, ¿cómo conseguimos inhabilitar a esa persona? ¿vamos al juez o al notario?¿cuánto cuesta? ¿qué pros y contras tiene?

En este post vamos a intentar contestar a todas esas cuestiones de manera rápida y sencilla porque este procedimiento es, de hecho, así, fácil y relativamente corto. 

Qué significa incapacitar a una persona

Cuando hablamos de incapacitar nos suena “fuerte” o duro, pero en realidad es una figura jurídica que lo único que hace es colocar a una persona de confianza como tutor del incapaz para que vele por él y procure que no cometa ciertos errores en su vida o patrimonio.

Pongamos por caso el de una persona con una ludopatía severa y crónica, de muchos años, que no es capaz ya de administrar su economía de una forma responsable. En este caso, tanto su familia como él mismo pueden designar un tutor que vele por él y éste no malgaste o malvenda su patrimonio. 

Quién puede solicitar la incapacidad de una persona

La incapacidad puede solicitarla cualquier persona que sea conocedora de que hay alguien que lo pueda llegar a necesitar; desde el cónyuge que ve cómo su pareja comienza a desarrollar alzheimer, al hijo que ve que la demencia de su padre le impide ya organizar su vida, pasando por el vecino que observa cómo su vecina del piso de abajo cada vez está peor y está completamente desatendida. 

Lo que varía es el proceso según quién lo pida, porque a veces será alguien que lógicamente no desea ser tutor de esa persona pero quiere se le ayude, y otras, las más frecuentes, será la propia persona que desee ser tutor quien solicite e inicie el procedimiento. 

Como dicen algunos famosos libros de autoayuda: es fácil incapacitar a una persona… si sabes cómo. 

Cómo se tramita la incapacidad de una persona

Sabiendo ya lo que es, el siguiente paso es saber qué hay que hacer para incapacitar a una persona.

Así, si somos una persona “ajena“ a la vida de esa persona (como el ejemplo del vecino), podremos ir a los Juzgados de la localidad donde reside el presunto incapaz y pedir una cita con el Ministerio Fiscal o meter un escrito dirigido al mismo. Deberemos comunicarle la situación y será éste quién actuará en el procedimiento como demandante, dejándonos a un lado en el asunto. 

Sin embargo, lo más común es que un familiar solicite el inicio del proceso de incapacitación judicial. Así, deberemos interponer una demanda que se dirigirá contra el presunto incapaz y en la que se deberán aportar ciertas pruebas, y sobre todo informes médicos que acrediten la incapacidad de esa persona para regir su vida y/o bienes. 

Llegada la demanda al Juzgado, el Juez llamará a esa persona para que acuda al Juzgado, y tanto el Juez, como el Ministerio Fiscal, como el médico forense del Juzgado examinarán al presunto incapaz para averiguar si, efectivamente, es cierto lo que relata ese familiar. 

El Juez, si decide que, efectivamente, esa persona debe ser incapacitada, nombrará a la persona más idónea para que sea tutor. 

De igual modo, hay ocasiones en que la situación es urgente, pongamos por caso una persona que ha sufrido un infarto cerebral y, de repente, no es capaz de razonar adecuadamente. En este caso, y pese a que como decimos el proceso es en principio rápido, es conveniente indicar el carácter de urgente en la demanda y de este modo el juzgado le dará cierta preferencia. 

Requisitos para solicitar la incapacidad de una persona

Como ya hemos dicho, el proceso de incapacitación de una persona tiene “manga ancha” a la hora de legitimar a los demandantes o solicitantes para iniciar el proceso. Lo pueden solicitar tanto los familiares, allegados, conocidos o incluso desconocidos, incluso el Ministerio Fiscal. 

Quién decide si una persona es incapaz o no

En el proceso de incapacitar a una persona hay tres figuras que determinarán si efectivamente esa persona es incapaz o no: el juez, el Ministerio Fiscal, y el médico forense. Si los tres opinan igual, esa persona será incapacitada. En caso de discrepancia, el Juez deberá estar al informe del médico y a las advertencias del ministerio Fiscal. 

Así, en el mayor número de ocasiones, es el dictamen del médico forense el que determina, en caso de discrepancia, qué hacer. 

Cuánto tiempo se tarda en obtener la incapacidad de una persona

El proceso de incapacitación en sí mismo no es largo normalmente. En el utópico supuesto de que los Juzgados españoles no llevaran a sus espaldas un retraso considerable, el proceso debería durar un mes como mucho.

Sin embargo, en la realidad, suele alargarse unos dos o tres meses en el supuesto de que la persona que se pretende incapacitar no se oponga

Así, en casos en que la persona a incapacitar sea una persona drogadicta, alcohólica, u otro tipo de afección que no le impida el acudir a un abogado y pretender luchar el asunto, se alargará a unos cuatro meses aproximadamente, ya que esta persona puede oponerse a esa demanda de incapacitación, y podrá incluso valerse de informes periciales que le ayuden a no ser incapacitado. Recordemos en este sentido que no todo el mundo es consciente de que está enfermo, y se pueden dar situaciones muy delicadas que hacen que los procesos se demoren más de lo debido. 

Cuánto cuesta incapacitar a una persona mayor

El proceso de incapacitación no es necesariamente costoso. Los profesionales necesarios son un abogado y un procurador. En este sentido, consideramos importante recalcar que NO se puede incapacitar a nadie a través de un notario, el procedimiento debe ser judicial necesariamente, ya que debe intervenir el Ministerio Fiscal en defensa del presunto incapaz.

Únicamente entra en juego la figura del notario en lo establecido por el artículo 223 del Código Civil:

Los padres podrán en testamento o documento público notarial nombrar tutor, establecer órganos de fiscalización de la tutela, así como designar las personas que hayan de integrarlos u ordenar cualquier disposición sobre la persona o bienes de sus hijos menores o incapacitados.

Asimismo, cualquier persona con la capacidad de obrar suficiente, en previsión de ser incapacitada judicialmente en el futuro, podrá en documento público notarial adoptar cualquier disposición relativa a su propia persona o bienes, incluida la designación de tutor.

Teniendo esto en cuenta, el coste serán los honorarios del procurador, y los del abogado. Recordamos siempre a nuestros clientes, como despacho de abogados, que cada despacho tiene sus precios, y que siempre es conveniente pedir presupuesto antes de iniciar cualquier asunto, y nunca, bajo ningún concepto, dejar que un abogado inicie nada a nuestro nombre sin haber firmado una hoja de encargo. En Gaia Abogados nos tomamos este asunto muy en serio. 

Tutor de la persona incapacitada. Cómo se decide y cuáles son sus funciones

El artículo 234 del Código Civil establece el orden de preferencia de las personas que pueden ser nombradas tutores:

Para el nombramiento de tutor se preferirá:

1.º Al designado por el propio tutelado, conforme al párrafo segundo del artículo 223.

2.º Al cónyuge que conviva con el tutelado.

3.º A los padres.

4.º A la persona o personas designadas por éstos en sus disposiciones de última voluntad.

5.º Al descendiente, ascendiente o hermano que designe el juez.

Excepcionalmente, el Juez, en resolución motivada, podrá alterar el orden del párrafo anterior o prescindir de todas las personas en él mencionadas, si el beneficio del menor o del incapacitado así lo exigiere.

Se considera beneficiosa para el menor la integración en la vida de familia del tutor.

Por tanto, se tendrá en cuenta este orden siempre y cuando el juez, en atención a las circunstancias, considere que es más beneficioso seguir un orden diferente. Será así el Juez junto con el Ministerio Fiscal quienes decidan quién es la persona más conveniente. 

Las funciones del tutor son simples, debe velar por sus bienes, por su salud y educación, y su inserción en la sociedad. El artículo 269 del Código Civil dice al respecto:

El tutor está obligado a velar por el tutelado y, en particular:

1. A procurarle alimentos.

2. A educar al menor y procurarle una formación integral.

3. A promover la adquisición o recuperación de la capacidad del tutelado y su mejor inserción en la sociedad.

4. A informar al Juez anualmente sobre la situación del menor o incapacitado y rendirle cuenta anual de su administración.

En la Sentencia que declara la incapacitación de la persona, se indicarán los actos o cuestiones para las que se considera esa persona no está capacitada, ya que cada caso tiene sus singularidades. Por ejemplo, una persona anciana con demencia es probable que sea incapacitada para administrar sus bienes, para procurarse alimentos, higiene, movilidad, etc. y necesitará un tutor que le procure dichas cuestiones. Sin embargo, una persona drogadicta no tiene las mismas limitaciones, ya que es probable que no tenga problemas en cuanto a su alimentación o movilidad. 

Igualmente, el tutor deberá, anualmente, rendir cuentas al Juzgado sobre lo que ha hecho en el año anterior relacionado con la persona incapacitada: gastos realizados con el dinero del incapaz, movimientos de bienes, gestiones, informes médicos… 

Dicho todo esto, esperamos que tras leer este artículo, la persona que lo lee sea capaz de analizar los pros y contras de este proceso, ya que muchas veces la situación es urgente pero necesitamos tener claro si es conveniente o no iniciarlo.

Si tienes alguna duda, déjanos tus datos y te contactaremos

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