Lara Gago
Lara Gago

Licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid. Socia fundadora de GAIA Abogados

Qué es y cuál es la función de un abogado

Cuando hablamos de la definición de abogado, siempre nos viene a la cabeza un profesional que se encarga de defender nuestros derechos ante los tribunales. Y aunque esto es cierto, tanto para llegar a este punto como durante el mismo se suceden toda una serie de circunstancias que vamos a exponer en este artículo. 

La intención es doble; tanto ilustrar a todas esas personas que plantean ejercer la profesión, como a todos esos eventuales o posibles clientes que se preguntan quién es ese profesional que les está defendiendo en ese importante procedimiento que tienen entre manos y si está suficientemente capacitado para ello. 

Qué es ser abogado

En sentido estricto, ser abogado en España supone estar licenciado o graduado (graduado para todos aquellos que empezaron su carrera tras el año 2010) en Derecho y, para todos los graduados, tener el Máster en Abogacía junto con la prueba de acceso correspondiente. 

Ello habilita a esa persona a poder ser abogado, colegiarse en un Colegio de Abogados y ejercer como tal en los Juzgados y Tribunales de toda España. 

Así, su función final será la de defender a los particulares en los procedimientos judiciales y en el ámbito extrajudicial, velar por sus derechos e intereses, e informarles durante todo el camino. Esto lo podrán hacer trabajando para alguna empresa o entidad, o por cuenta propia, como profesionales autónomos en su propio despacho. 

Qué se necesita para ser abogado

Como ya hemos adelantado, para ser abogado lo primero que debes hacer es tener la carrera de Derecho. Posteriormente, si comenzaste dicha carrera tras el año 2010 y estás en el sistema de “grado”, deberás cursar el Máster de Abogacía para, posteriormente, hacer y superar la prueba de acceso para poder ejercer como abogado. 

Realizado esto, el próximo paso será colegiarse como abogado ejerciente en el Colegio de Abogados más próximo. Esto es algo obligatorio, no se puede ejercer sin estar colegiado. Igualmente, si deseas ejercer como abogado de oficio lo harás en el Colegio donde estés colegiado, por lo que elige bien donde lo haces. 

Otro requisito técnico es darte de Alta en una mutualidad privada o en el RETA (como autónomo) y tener un Seguro de Responsabilidad Civil. 

Igualmente, si trabajas por cuenta propia, deberás darte de alta en Hacienda. 

Vistos los requisitos técnicos, es conveniente también hablar de los personales. Bajo el punto de vista de la Letrada que está escribiendo este post, una de las cualidades principales que debe tener alguien que quiere ser abogado es perspicacia en todos los sentidos; desde el momento en que el cliente llega al despacho para poder explicarle claramente cuál es su problema y cuáles las soluciones; a modo interno para poder analizar bien el problema y buscar y actuar de la mejor forma posible; en los tribunales para defender el caso eficientemente con la parte contraria para intentar y conseguir acuerdos beneficiosos para nuestros clientes… 

Desde luego, como toda profesión, requiere trabajo, conocimiento y ganas. Pero sin esa perspicacia, un abogado no llegará a resaltar entre otros y, como todo negocio en nuestro país, los clientes tienen libres facultades de elegir a quien quieran. 

Cuál es la función de un abogado

La función de un abogado como tal es la defensa letrada en los procedimiento judiciales. No “representa” a los particulares en los juicios (eso es tarea de los procuradores), sino que lo que hace es defender los derechos e intereses de un particular.

Así, el abogado es el que redacta todos los escritos, el que habla en el juicio, el que negocia con la parte contraria, etc. Aunque la cabeza visible en los escritos siempre será el procurador, que encabezará los mismos como si fuese el que los ha redactado. 

El 95% de los procedimientos judiciales obligan a llevar un abogado, mientras que alrededor del 80% obligan a llevar un procurador. 

Qué características debe tener un buen abogado

Aparte de las características ya mencionadas anteriormente para poder ejercer como tal, ahora damos un paso más: qué hace a un abogado ser ”bueno”. 

En Gaia Abogados siempre hemos tenido una premisa fundamental: empatía. El conocimiento de las leyes es algo común entre todos los abogados (se estudia en la carrera), y por tanto, raro es que alguien acuda a un despacho donde el abogado no sepa de qué le están hablando en mayor o menor medida. Sin embargo, lo que sí escasea en los despachos de abogados de nuestro país es la empatía. Y no la empatía con el cliente que entra por la puerta con 4.000€ en efectivo para pagarte en ese mismo momento en que te va a encargar el asunto, sino empatía con todas y cada una de las personas que entren al despacho. 

Así, un buen abogado deberá escuchar tu problema, sea cual sea, y adaptarse a tu situación personal. Es inconcebible el concepto de abogado “para ricos” o abogado “para pobres”. Todos los abogados tienen el deber de atender a todas las personas que entren a su despacho de igual modo, con la misma empatía y profesionalidad.

Así, si una vez que entablas la primera consulta con un abogado éste no te ha despertado empatía, y no sientes que te haya entendido ni comprendido, por mucha fama que tenga, busca otro. Es algo que repetimos innumerablemente a todo el mundo que entra por primera vez a nuestras oficinas, ya que un procedimiento judicial puede durar años, y la comunicación con el abogado debe ser de completa confianza para que todo se desarrolle bien, adaptándose a tu situación, horarios, economía, debilidades, fortalezas,  etc. 

Cuáles son los tipos de abogados

Existe algo de confusión con respecto a los “tipos de abogados”. No existen tipos en sí mismos, ni especializaciones. No hay cursos que habiliten a un abogado para una materia y no para otras como puede ocurrir con los médicos (pediatras, oftalmólogos, traumatólogos, cirujanos…). 

Es decir, todos los abogados son capaces de afrontar cualquier tipo de asunto que se les plantee (con algunas excepciones de habilitaciones profesionales como para los concursos de empresas). Sin embargo, podríamos decir que a lo largo de la carrera profesional, un abogado se va “especializando” en función de lo que más le guste o lo que, por exigencias del puesto, más ha tenido que hacer. Así, podríamos decir que existen distintas ramas:

  • Abogado penalista: dedicados al derecho penal, a la defensa de una de las partes implicadas en un delito. 
  • Abogado de familia: llevanza de asuntos de divorcios, pensiones alimenticias, adopciones, patria potestad…
  • Abogado de derecho administrativo: dedicado a la llevanza de asuntos contra la Administración Pública. 
  • Abogado civilista: dedicado a la llevanza de asuntos civiles como reclamaciones de dinero, contratos, etc.
  • Abogado laboralista: dedicado a los asuntos relacionados con los trabajadores como despidos, reclamaciones salariales, derechos laborales…

Cuáles son las diferencias entre abogado y fiscal

Esta duda se plantea muchas veces por los clientes cuando salen del juicio, porque suelen ver a su abogado sentado en frente de otra persona con una toga similar, al que el juez ha llamado “fiscal”.

Pues bien, el fiscal en determinados asuntos (derecho penal, derecho de familia donde haya menores de por medio como los divorcios, violaciones de derechos fundamentales en derecho laboral….) actúa defendiendo a la parte más “vulnerable” como acusación particular. Así, en un divorcio su función será velar porque se defienden y no se vulneran los derechos de los hijos de las partes; en un procedimiento penal velará por el cumplimiento de la ley (ya sea a favor de la supuesta víctima o del supuesto delincuente; en el derecho laboral vela por la defensa de los derechos fundamentales del trabajador… 

Pero es una figura muy diferente a la de abogado, principalmente porque es un funcionario público, una persona que tras sacarse la carrera de derecho comenzó a opositar a fiscal, sin dar ninguno de los siguientes pasos que hemos indicado en los puntos anteriores. 

Conclusiones

Visto todo esto, no podemos sino admirar y respetar la función del abogado, ya que no deja de ser un profesional que, desde su despacho, procura atender y entender a todas las personas que acuden con sus grandes problemas para así solucionarlos a golpe de esfuerzo mental, sin absolutamente ninguna herramienta más. 

Una profesión que aunque no lo parezca tiende a ser precaria, por su falta de regulación y derechos laborales de esos profesionales que tantos años invierten de su vida para poder llegar a ejercer. 

E, igualmente y para finalizar, una profesión sumamente necesaria ya que son el principal hilo de unión entre las leyes vigentes y los ciudadanos. Sin ellos, las personas ajenas al mundo del derecho en muchas ocasiones no sabrían cómo actuar. 

Si tienes alguna duda, déjanos tus datos y te contactaremos

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